
El Domingo 28 elegiremos un partido y unos políticos para que nos gobiernen Catalunya. Desde Franco no había habido tan poca vergüenza para proclamar y reclamar el desprecio, cuando no el odio a los inmigrantes. No recuerdo tampoco que ningún político se haya atrevido, desde Franco, a basar su campaña en el desprecio, cuando no el odio a la lengua catalana. En esta campaña se ha perdido el miedo y la vergüenza, yo diría que también el decoro y la ética. Quizás porque no se quiere renunciar a la langosta y nos avergüenza poner pollo en la mesa de Navidad. Alguien tiene que tener la culpa, y no podemos ser nosotros mismos, ni tampoco los que sí siguen comiendo langosta, porque ellos son ls representación de esas vacas gordas con las que hemos estando alucinando durante los últimos años.
Mi tío explicaba que un joven y pobre campesino, cuando volvió de hacer la mili en una gran ciudad, preguntaba extrañado a su padre al verle arrancar las malas hierbas: Padre, qué es esta hierbita?. Yo no se los jóvenes, pero la gente de mi edad sí sabemos lo que es la mala hierba y a dónde conduce, y en esta campaña la estoy viendo con más tristeza que desesperanza.